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Check list para revisar tu barco después de un temporal fuerte antes de volver a navegar

Después de un temporal fuerte, no basta con mirar el barco desde el pantalán. Esta guía explica qué revisar en casco, cubierta, jarcia, motor, sistema eléctrico, hélice, timón, amarras, fondeo y material de seguridad antes de volver a navegar.

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Después de un temporal fuerte, echar un vistazo al barco desde el pantalán no basta para saber si está en condiciones de volver a navegar.

Durante horas, las amarras pueden haber soportado cargas muy superiores a las habituales. Las defensas pueden haberse desplazado y el casco haber golpeado repetidamente contra el muelle. Aunque a simple vista todo parezca estar bien, esos esfuerzos pueden dejar una cornamusa forzada, una fisura alrededor de un herraje o una entrada de agua que antes no existía.

Además, los daños no siempre están en el casco. La jarcia, el timón, la hélice, el motor, la instalación eléctrica, el fondeo o el material de seguridad también pueden verse afectados por golpes, movimientos continuos y humedad.

Por eso, antes de volver a navegar, conviene revisar el barco con método y prestar atención, sobre todo, a una cuestión: qué ha cambiado respecto a su estado habitual.

Esa comparación suele ser más útil que buscar únicamente algo roto. Una vibración nueva, agua donde normalmente no aparece, una cornamusa que se mueve o un obenque con una tensión diferente pueden ser las primeras señales de un problema que desde el pantalán apenas se aprecia.

En esta guía veremos qué revisar en un barco después de un temporal fuerte, qué señales deberían hacerte desconfiar y cuándo es mejor no salir hasta que la embarcación haya sido inspeccionada.

Como referencia adicional, Salvamento Marítimo recomienda comprobar el estado de la embarcación, el motor, los sistemas de achique, la instalación eléctrica, las comunicaciones y el material de seguridad antes de zarpar. Después de un episodio de mal tiempo intenso, esa revisión merece ser más exhaustiva de lo habitual.

Resumen rápido: qué comprobar después de un temporal

Zona Qué buscar Señal para detener la salida
Casco y cubierta Golpes, grietas, deformaciones, herrajes con holgura Fisuras estructurales, deformaciones o puntos de carga desplazados
Jarcia y mástil Cambios de tensión, hilos rotos, pasadores, arraigos Desalineación, daño en terminales o cambio de tensión sin causa conocida
Sentina y motor Agua, combustible, aceite, manguitos y conexiones Entrada de agua, fuga, alarma, sobretemperatura o ruido nuevo
Electricidad Humedad, corrosión, baterías y fallos intermitentes Equipos esenciales que funcionan de forma irregular
Hélice y gobierno Objetos enredados, vibraciones, resistencia o holguras Vibración nueva o gobierno que no responde como antes
Amarras y fondeo Rozaduras, fibras dañadas, deformaciones, grilletes y cadena Elementos que hayan trabajado al límite o presenten daños importantes
Seguridad Chalecos, extintores, radiobaliza, pirotecnia y achique Equipo obligatorio dañado, descargado, activado o no operativo

Esta tabla sirve como primera criba. Si aparece una anomalía que no puedes explicar, especialmente en estructura, jarcia, gobierno o propulsión, lo prudente es averiguar su causa antes de navegar.

Señales de alerta después de un temporal: qué puede haber cambiado aunque el barco parezca bien

Uno de los errores más frecuentes después de un temporal es fijarse únicamente en los daños visibles.

Que el casco no presente un golpe importante no significa que todo siga como antes. Una cornamusa puede haber ganado unos milímetros de holgura, un obenque haber cambiado de tensión o una pequeña filtración empezar a dejar agua en un compartimento que normalmente permanece seco.

Por eso ayuda tanto conocer bien el barco. Si al subir a bordo notas algo diferente, aunque parezca poco importante, conviene comprobarlo antes de normalizarlo.

Señales que no conviene pasar por alto

  • Grietas o fisuras que no estaban antes.
  • Cornamusas, cáncamos o herrajes con holgura.
  • Amarras muy estiradas, endurecidas o con rozaduras profundas.
  • Cambios claros en la tensión de obenques o estayes.
  • Agua en la sentina o en compartimentos que suelen permanecer secos.
  • Holguras, crujidos, vibraciones o ruidos nuevos.
  • Equipos eléctricos que empiezan a fallar de forma intermitente.
  • Puertas, escotillas o tapas que ya no ajustan como antes.
  • Olor a combustible o presencia de aceite donde antes no había.
  • Cualquier cambio en el tacto del timón o la transmisión.

Una anomalía pequeña no implica necesariamente una avería grave. Lo importante es entender por qué ha aparecido.

Después de un temporal, lo que ha cambiado respecto al estado habitual del barco suele decir más que el tamaño aparente del daño.

Es la misma lógica que conviene aplicar en cualquier revisión estacional. Si quieres ampliar el método de inspección general, puedes consultar el checklist de mantenimiento del barco después del verano, donde repasamos casco, motor, electricidad, obra viva y otros sistemas después de una temporada de uso.

Revisar casco y cubierta después de un temporal

El casco y la cubierta deberían estar entre las primeras zonas de la inspección.

Si una defensa se ha desplazado, una amarra ha permitido demasiado movimiento o el barco ha estado apoyándose repetidamente contra el pantalán, los daños pueden concentrarse en puntos muy concretos.

Empieza observando el costado desde cierta distancia y acércate después. Algunas deformaciones o cambios de línea se distinguen mejor con una visión general que mirando directamente la superficie.

Qué revisar en el casco

Presta especial atención a:

  • obra muerta y línea de flotación;
  • roda y espejo de popa;
  • costado que haya quedado más próximo al pantalán;
  • arañazos profundos y desconchados recientes;
  • grietas o fisuras;
  • deformaciones, abombamientos o hundimientos;
  • unión entre casco y cubierta;
  • zonas donde hayan trabajado las defensas.

Un roce superficial en el gelcoat no tiene la misma importancia que una grieta, una zona deformada o una fisura que continúa más allá del punto de impacto.

También conviene buscar marcas que indiquen que una defensa se desplazó y dejó parte del casco sin protección durante el temporal.

La obra viva requiere especial atención si existe la posibilidad de haber golpeado objetos flotantes, el fondo, una cadena, un muerto o cualquier elemento sumergido.

Si esa zona no puede revisarse con seguridad desde tierra o desde el pantalán, una inspección subacuática puede aclarar dudas. Cuando existe una sospecha razonable de impacto, sacar la embarcación del agua permite comprobar con mucha más precisión casco, quilla, hélice, eje, timón y otros apéndices.

Si finalmente hay que varar el barco, puede ser un buen momento para agrupar comprobaciones. En esta guía explicamos qué trabajos conviene hacer cuando el barco está en seco para aprovechar la maniobra sin añadir intervenciones innecesarias.

Salvamento Marítimo recuerda además que los movimientos, impactos, intemperie y periodos de inmovilidad afectan a la estructura, los equipos y la propulsión de una embarcación. Puedes ampliar esta parte en su guía oficial sobre el estado de la embarcación antes de zarpar.

Qué revisar en cubierta y herrajes

Las cargas de las amarras terminan transmitiéndose a la estructura a través de cornamusas, bitas, guías y otros puntos de anclaje.

No revises únicamente el herraje. Mira también la cubierta que lo rodea.

Comprueba:

  • cornamusas que hayan adquirido holgura;
  • fisuras alrededor de tornillos, pernos o bases;
  • cáncamos y herrajes desplazados;
  • candeleros doblados;
  • balcones o pasamanos con movimiento;
  • escotillas y portillos que hayan perdido ajuste;
  • juntas o zonas por las que haya podido entrar agua.

No valores una fisura alrededor de una cornamusa únicamente por su tamaño.

Puede ser superficial, pero también puede indicar que el herraje ha soportado una carga muy superior a la habitual. Si la cornamusa o su base presentan movimiento, la zona merece una revisión más detenida antes de volver a cargarla.

Revisar jarcia, mástil y velas después de un temporal

En un velero, el aparejo merece una inspección específica aunque la embarcación haya permanecido amarrada durante todo el temporal.

Las oscilaciones continuas del mástil transmiten cargas a obenques, estayes, tensores, arraigos y herrajes de cubierta. El daño no siempre adopta la forma de una pieza rota: a veces la primera señal es una tensión distinta, un pasador desplazado o un terminal que ya no trabaja exactamente como antes.

La primera regla es sencilla: observa antes de tocar.

Si encuentras una tensión diferente o una pieza fuera de su posición habitual, no intentes corregirla inmediatamente. Primero hay que saber por qué se ha producido ese cambio.

Qué revisar en la jarcia firme

Comprueba visualmente:

  • obenques y estayes;
  • terminales;
  • pasadores y seguros;
  • tensores;
  • arraigos de cubierta;
  • cables con hilos rotos;
  • dobleces o marcas anormales;
  • fisuras alrededor de los puntos de anclaje.

También ayuda comparar ambos costados del aparejo. Si un obenque presenta una tensión claramente distinta de la habitual o de su equivalente del lado contrario, hay que determinar la causa antes de salir.

Un cambio de tensión no demuestra por sí mismo que exista una avería, pero tampoco conviene resolverlo simplemente girando un tensor.

Como referencia técnica, el fabricante Seldén recomienda revisar periódicamente jarcia, cables, terminales, tensores, pasadores y uniones en busca de desgaste, deformaciones, grietas o hilos rotos.

Mástil y puntos de apoyo

Observa el mástil desde proa, popa y ambos costados.

Comprueba:

  • que mantiene su alineación habitual;
  • pie o base del mástil;
  • crucetas;
  • herrajes;
  • puntos de unión con la jarcia;
  • pasadores y fijaciones accesibles;
  • cualquier desplazamiento reciente.

En mástiles apoyados sobre cubierta, presta atención también a la zona que soporta la compresión. En los pasantes, comprueba que no haya aparecido agua, holgura o movimiento alrededor del paso del mástil.

Si observas una desalineación evidente, daños en los arraigos o alguna deformación nueva, no navegues hasta haber aclarado la causa.

Velas y enrolladores

Una vela enrollada puede ocultar daños.

Cuando las condiciones sean seguras, revisa:

  • costuras;
  • puños;
  • ollados;
  • bandas de protección UV;
  • zonas de roce;
  • cabos y escotas;
  • enrolladores y mecanismos.

Fíjate especialmente en el tramo de vela que queda expuesto cuando está enrollada. Si el viento ha conseguido aflojar parcialmente el enrollado, esa zona puede haber flameado durante horas.

No despliegues una vela únicamente para inspeccionarla mientras continúen las rachas fuertes o no puedas controlarla con seguridad.

Motor y sistemas mecánicos: qué comprobar antes de arrancar

Aunque el motor haya permanecido parado durante todo el temporal, no conviene arrancarlo automáticamente nada más llegar al barco.

Antes, dedica unos minutos a revisar el compartimento y las zonas próximas. El movimiento continuo puede haber desplazado objetos, manguitos o conexiones, mientras que una entrada de agua puede haber alcanzado lugares que normalmente permanecen secos.

Empieza por la sentina

Antes de arrancar, mira la sentina.

Lo importante no es únicamente que haya agua, sino si hay más de la habitual y de dónde procede.

Revisa también el compartimento del motor y busca:

  • agua;
  • restos de aceite;
  • olor o presencia de combustible;
  • manguitos fuera de posición;
  • abrazaderas flojas;
  • conexiones desplazadas;
  • objetos que se hayan movido durante el temporal.

Si aparece agua nueva, no te limites a achicarla. Siempre que sea posible, intenta localizar primero su origen.

Combustible y filtros

La lluvia intensa y el agua embarcada pueden acabar donde no deberían.

Si existe alguna posibilidad de entrada de agua por el tapón de llenado, respiradero u otro punto del sistema de combustible, comprueba los filtros y decantadores que permita inspeccionar la instalación.

La presencia de agua o contaminación puede no hacerse evidente hasta que el motor empieza a trabajar bajo carga.

Si encuentras indicios de contaminación, resuelve el problema antes de salir del puerto. Para una comprobación más completa puedes seguir nuestra guía sobre cómo revisar el sistema de combustible de un barco, desde el depósito y el respiradero hasta filtros, mangueras y conexiones.

Refrigeración y soportes

Comprueba también:

  • toma de mar;
  • filtro de agua de mar;
  • manguitos;
  • abrazaderas accesibles;
  • soportes del motor;
  • conexiones visibles de la transmisión.

Después del arranque, deja funcionar el motor con el barco todavía amarrado y observa cómo se comporta.

Presta atención a:

  • vibraciones nuevas;
  • ruidos que no reconoces;
  • humo anormal;
  • alarmas;
  • temperatura;
  • circulación o salida de agua de refrigeración según la instalación;
  • olor a combustible o aceite.

Salvamento Marítimo recomienda precisamente revisar posibles pérdidas de combustible, aceite o refrigerante, comprobar manguitos y verificar la refrigeración antes de salir. Puedes ampliar estas comprobaciones en su apartado sobre el estado general del motor.

Si quieres aprovechar la revisión para comprobar el mantenimiento pendiente, también puedes consultar qué incluye una revisión anual del motor de un barco.

No accedas al compartimento del motor ni manipules elementos próximos a piezas móviles mientras el motor esté funcionando.

Sistema eléctrico y electrónica: cuidado con la humedad

La humedad puede provocar algunos de los fallos más difíciles de diagnosticar después de una tormenta.

Una conexión mojada puede funcionar aparentemente bien al principio y fallar horas después. También pueden aparecer fallos intermitentes: pantallas que se reinician, luces que pierden intensidad o equipos que se desconectan sin una causa evidente.

Qué revisar

Comprueba visualmente:

  • cuadro eléctrico;
  • baterías;
  • bornes;
  • fusibles accesibles;
  • conectores;
  • cajas de conexiones;
  • sensores;
  • equipos situados cerca de posibles entradas de agua.

Busca gotas, condensación anormal, restos de agua, conexiones desplazadas y signos recientes de corrosión.

Si el temporal ha provocado una entrada importante de agua, presta especial atención a los componentes instalados en las zonas bajas y cerca de la sentina.

No fuerces un equipo mojado

Si ves agua en un equipo eléctrico o en sus conexiones, no lo enciendas repetidamente para comprobar si termina funcionando.

Ese tipo de prueba puede empeorar una avería que inicialmente se limitaba a humedad.

Cuando pueda hacerse con seguridad, aísla el circuito afectado y sigue las instrucciones del fabricante o de un técnico.

Antes de navegar, comprueba además los equipos que realmente vas a necesitar:

  • luces de navegación;
  • VHF;
  • GPS;
  • sonda;
  • bombas de achique;
  • instrumentación;
  • piloto automático, si lo utilizas.

No basta con que una pantalla se encienda. Comprueba que el equipo responde y funciona con normalidad.

Si detectas reinicios, caídas de tensión, conexiones sulfatadas o comportamientos erráticos, puedes ampliar la revisión con nuestra guía sobre fallos eléctricos habituales en barcos. Para entender qué equipos conviene tener operativos antes de salir también tienes la guía de electrónica náutica básica.

Hélice, eje, timón y gobierno: busca vibraciones y holguras nuevas

Algunos de los daños provocados por un temporal pueden quedar completamente fuera de la vista desde cubierta.

Cabos, bolsas, ramas y otros residuos pueden acabar enredados en la hélice. También puede producirse un golpe contra un objeto sumergido sin que aparezca una señal evidente por encima de la línea de flotación.

Hélice y transmisión

Si puedes hacerlo con seguridad, comprueba:

  • estado visible de la hélice;
  • cabos u objetos enredados;
  • palas deformadas;
  • marcas de impacto;
  • ruidos nuevos;
  • vibraciones al engranar.

Una pala ligeramente deformada puede provocar una vibración que solo aparece al meter marcha.

Si antes del temporal el barco funcionaba con suavidad y ahora vibra, no sigas navegando para «ver si se pasa».

La causa puede estar en la hélice, el eje, la transmisión o un objeto enredado.

Timón y sistema de gobierno

Con el barco todavía amarrado, mueve la rueda o la caña a lo largo de su recorrido y compara la respuesta con su comportamiento habitual.

Busca:

  • holguras nuevas;
  • puntos de resistencia;
  • ruidos;
  • movimientos irregulares;
  • cambios en el recorrido;
  • anomalías en cables, guardines o mecanismos accesibles.

Un timón que antes se movía con suavidad y ahora ofrece resistencia merece atención inmediata.

No intentes superar el punto duro forzando la rueda o la caña. Si existe la posibilidad de un golpe bajo el agua, puede ser necesario inspeccionar el timón, la mecha y sus apoyos antes de navegar.

Amarras, defensas y fondeo: revisar lo que ha soportado el temporal

Las amarras suelen llevarse buena parte del castigo durante un temporal.

Un cabo puede seguir entero y, sin embargo, haber perdido margen de seguridad por estiramiento, fricción y cargas repetidas.

Qué revisar en las amarras

Recorre cada cabo con la vista y, cuando sea posible, también con la mano.

Busca:

  • rozaduras profundas;
  • fibras cortadas;
  • zonas endurecidas;
  • aplastamientos;
  • deformaciones;
  • daños en las gazas;
  • desgaste en puntos de paso;
  • marcas junto a cornamusas y guías.

Los puntos de roce merecen especial atención.

Una amarra puede parecer perfectamente utilizable en casi toda su longitud y estar muy debilitada justo donde ha trabajado durante horas contra una guía o una cornamusa.

Cuando el daño sea importante, sustituir el cabo suele ser una decisión más razonable que confiar en él durante el siguiente episodio de mal tiempo.

Defensas y puntos de contacto

Comprueba que las defensas:

  • mantienen suficiente presión;
  • no presentan cortes ni roturas;
  • conservan sus cabos en buen estado;
  • mantienen firmes sus puntos de fijación;
  • siguen colocadas a la altura adecuada.

Su posición después del temporal también aporta información.

Si una defensa ha acabado desplazada hacia proa o popa, revisa especialmente el tramo del casco que pudo quedar desprotegido.

Fondeo

Si el barco pasó el temporal fondeado, la revisión debe ser especialmente cuidadosa.

Comprueba:

  • ancla;
  • cadena;
  • cabos;
  • grilletes;
  • giratorios, si existen;
  • uniones;
  • molinete;
  • puntos de amarre del fondeo.

Busca eslabones deformados, piezas que hayan trabajado torcidas, pasadores desplazados y desgaste que antes no estaba.

Que el ancla haya aguantado y el barco permanezca en su sitio no significa que todo el sistema haya salido indemne. Algunos componentes pueden haber trabajado muy cerca de su límite.

Material de seguridad: comprobar que sigue listo para utilizarse

Durante el temporal, el material de seguridad también puede haberse desplazado, golpeado o mojado.

Que siga dentro de su armario o cofre no significa necesariamente que continúe listo para utilizarse.

Chalecos salvavidas

En los chalecos automáticos comprueba:

  • estado exterior;
  • cinchas y cierres;
  • sistema de inflado;
  • botella;
  • indicadores del mecanismo, cuando existan.

Si un chaleco se ha inflado o su mecanismo muestra alguna anomalía, debe volver a prepararse siguiendo las instrucciones correspondientes antes de considerarlo operativo.

Los chalecos inflables deben mantenerse y revisarse conforme a las indicaciones de su fabricante y a los requisitos que resulten aplicables.

Extintores

Comprueba que:

  • permanecen bien sujetos;
  • no han recibido golpes importantes;
  • conservan precintos y seguros;
  • no presentan daños visibles;
  • el manómetro permanece en zona operativa cuando el modelo lo incorpora.

Si un extintor se ha descargado, ha sufrido un golpe serio o presenta una anomalía, deberá revisarse o sustituirse según corresponda.

Señales y otros equipos de emergencia

Revisa también estado, vigencia cuando proceda y accesibilidad de:

  • señales pirotécnicas;
  • aro salvavidas;
  • luces de emergencia;
  • linternas;
  • radiobaliza;
  • otros equipos de localización o emergencia;
  • botiquín, si ha podido mojarse.

Comprueba además que el material continúa accesible. Después de movimientos fuertes, una caja o una bolsa pueden haber acabado delante del equipo que necesitas alcanzar rápidamente.

En España, los equipos de salvamento, achique y contra incendios de las embarcaciones de recreo están regulados por el Real Decreto 339/2021 sobre equipos de seguridad y prevención de la contaminación. Salvamento Marítimo mantiene además una guía práctica sobre el material de seguridad obligatorio a bordo.

Cuándo no volver a navegar después de un temporal

Una inspección después de mal tiempo no debería terminar con la pregunta «¿puedo arreglarlo después?», sino con otra más útil: ¿puedo confiar ahora mismo en los sistemas esenciales del barco?

Conviene aplazar la salida si detectas, entre otras situaciones:

  • una entrada de agua cuyo origen no conoces;
  • una grieta o deformación nueva en casco o cubierta;
  • cornamusas o arraigos que se mueven;
  • mástil desalineado o daños evidentes en la jarcia;
  • vibración nueva al engranar;
  • timón con resistencia, recorrido irregular o holgura nueva;
  • fugas de combustible, refrigerante o aceite;
  • alarmas del motor o problemas de refrigeración;
  • fallos eléctricos que afectan a equipos esenciales;
  • bombas de achique que no funcionan correctamente;
  • material de seguridad necesario que ha quedado inutilizado.

No hace falta que el barco presente una avería espectacular para justificar quedarse en puerto. Una anomalía pequeña en un sistema crítico puede ser suficiente.

Cuándo llamar a un técnico náutico después de un temporal

Muchas comprobaciones pueden hacerse a bordo sin herramientas especiales, pero hay un punto a partir del cual seguir revisando por cuenta propia deja de ser suficiente.

Si no puedes identificar la causa de una anomalía o existe la posibilidad de un daño estructural, mecánico o en el aparejo, conviene que un profesional revise el barco antes de volver a navegar.

Conviene pedir una revisión profesional si detectas

  • grietas nuevas o deformaciones en casco o cubierta;
  • movimiento en cornamusas, arraigos o herrajes;
  • fisuras alrededor de puntos que hayan soportado mucha carga;
  • mástil aparentemente desalineado;
  • cambios importantes en la tensión de la jarcia;
  • hilos rotos o daños visibles en cables de jarcia;
  • entradas de agua cuyo origen no puedes localizar;
  • vibraciones nuevas en motor o transmisión;
  • resistencia, holguras o comportamiento irregular en el gobierno;
  • fallos eléctricos que se repiten;
  • indicios de impacto en obra viva, hélice, eje o timón.

También merece la pena pedir ayuda cuando no puedes asegurar que el barco conserva las mismas condiciones de seguridad que tenía antes del temporal.

No hace falta identificar una avería concreta para justificar una revisión si algo ha cambiado y no sabes por qué.

En algunos casos, la mejor opción será sacar la embarcación del agua. Una inspección en seco permite revisar con mucha más precisión obra viva, quilla, hélice, eje, timón y otros elementos que desde el pantalán apenas pueden evaluarse.

Antes de volver a navegar: haz una comprobación funcional

Aunque la inspección visual no haya revelado problemas importantes, antes de salir conviene probar los sistemas esenciales.

Ponlos en servicio uno a uno y comprueba que responden como lo hacían antes del temporal.

Revisa:

  • gobierno;
  • motor;
  • marcha avante y atrás;
  • sistema de achique;
  • instalación eléctrica;
  • luces de navegación;
  • VHF y comunicaciones;
  • instrumentación;
  • material de seguridad.

Antes de soltar amarras, prueba todo lo que puedas con el barco todavía atracado.

Si las condiciones son adecuadas y no has detectado anomalías, realiza las primeras maniobras con especial atención al comportamiento de la embarcación.

Una vibración al engranar, un timón más duro de lo habitual, un motor que no mantiene su funcionamiento normal o una bomba de achique que empieza a trabajar sin una causa clara son motivos suficientes para detener la salida y averiguar qué ocurre.

No hace falta encontrar una avería evidente para decidir que algo no va bien.

Si quieres hacer una última comprobación ordenada antes de largar amarras, puedes utilizar nuestro checklist antes de navegar, que repasa sentina, motor, combustible, baterías, gobierno, comunicaciones y material de seguridad.

Qué revisar después de un temporal: la clave está en detectar lo que ha cambiado

Revisar un barco después de un temporal fuerte no consiste únicamente en recorrer la cubierta buscando algo roto.

La clave es comprobar si el mal tiempo ha cambiado de algún modo el estado o el funcionamiento habitual de la embarcación.

Una marca nueva junto a una defensa, una cornamusa con holgura, agua en un compartimento que normalmente está seco, un obenque con otra tensión o una vibración al engranar pueden ser señales más reveladoras que un golpe evidente en el casco.

Por eso la revisión debe abarcar el conjunto del barco: casco, cubierta, jarcia, motor, instalación eléctrica, hélice, transmisión, timón, amarras, fondeo y material de seguridad.

Cuanto mejor conozcas cómo estaba y cómo funcionaba la embarcación antes del temporal, más fácil será detectar después cualquier cambio relevante.

Y si aparece una anomalía que no sabes explicar, especialmente en la estructura, el aparejo, el gobierno o la propulsión, averigua su causa antes de volver a navegar.

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