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La Junta cartografía las comunidades del litoral andaluz

La Junta de Andalucía ha iniciado una nueva cartografía de los fondos marinos del litoral andaluz. El proyecto emplea sistemas de sonar e inmersiones de verificación para localizar hábitats, arrecifes y comunidades protegidas con mayor precisión y mejorar su conservación y gestión.

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La Junta de Andalucía ha puesto en marcha una nueva cartografía de los fondos marinos para delimitar con mayor precisión las comunidades y tipos de sustrato presentes a lo largo del litoral andaluz. Los trabajos combinan distintos sistemas de sonar y criterios homogéneos de interpretación para obtener mapas más detallados que los disponibles hasta ahora. La Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente y la Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía (AMAYA) coordinan el proyecto y realizan el seguimiento de los trabajos y de sus resultados preliminares.

El objetivo es actualizar una información que, en determinadas zonas, sigue siendo incompleta o procede de cartografías con menor nivel de detalle. Conocer la distribución real de estos hábitats permitirá mejorar su seguimiento y disponer de una base más precisa para tomar decisiones relacionadas con la conservación y la gestión del medio marino.

Qué comunidades marinas busca delimitar la nueva cartografía

El fondo marino andaluz no forma una superficie uniforme. A lo largo de la costa se suceden fondos arenosos y fangosos, afloramientos rocosos, praderas de fanerógamas y otras comunidades cuya distribución cambia con la profundidad, el sustrato y las condiciones ambientales.

El nuevo trabajo busca identificar y delimitar esas comunidades con mayor precisión, generando una cartografía actualizada de su distribución a lo largo del litoral andaluz.

La necesidad de revisar estos mapas responde también al carácter cambiante de los ecosistemas marinos. La Junta señala que la superficie ocupada por determinadas biocenosis puede variar con el tiempo debido a impactos ambientales, regresiones naturales o actuaciones desarrolladas en la costa. La cartografía permite comparar esa evolución y detectar zonas donde resulta necesario aumentar el seguimiento.

Sonar para recorrer grandes extensiones del litoral

La metodología cambia según las características de cada tramo del litoral. En la mitad oriental de Andalucía, los trabajos abarcan de forma general fondos situados entre los 10 y los 70 metros de profundidad. En Cádiz, el intervalo previsto se sitúa entre los 10 y los 50 metros debido, entre otros factores, a la mayor extensión de la plataforma continental y a la presencia de corrientes que complican los trabajos a mayor profundidad.

En estas zonas se emplea principalmente sonar de barrido lateral, una tecnología que permite cubrir superficies amplias y obtener imágenes acústicas del fondo. Las diferencias de textura y relieve que aparecen en esos registros ayudan posteriormente a distinguir los distintos sustratos y comunidades.

Huelva presenta unas condiciones diferentes. La amplitud de su plataforma continental obliga a adaptar el trabajo y limita la profundidad alcanzada respecto a otras provincias. Allí está previsto utilizar sonar multihaz, con el que se obtendrán batimetrías de detalle para representar con mayor precisión el relieve submarino.

Del sonar al mapa de las comunidades marinas

Las imágenes obtenidas en el mar son solo el primer paso.

Los registros acústicos se unen para formar grandes mosaicos del fondo. A partir de ellos, los técnicos analizan cambios en la textura, la morfología y otras características que permiten diferenciar unas zonas de otras.

Con esos mosaicos comienza la delimitación cartográfica. Sobre las imágenes se trazan los polígonos correspondientes a cada comunidad o tipo de sustrato identificado.

Los trabajos se encuentran de forma general en esta fase de interpretación, aunque la recopilación de información continúa en distintos puntos de la costa. La mejora de los equipos de sonar y de la capacidad de procesamiento permite obtener contornos más detallados que en cartografías anteriores. En un tramo del Levante almeriense, por ejemplo, las primeras comparaciones muestran delimitaciones más ajustadas que las recogidas en la Ecocartografía estatal de 2008.

Inmersiones para comprobar qué hay realmente en el fondo

El sonar permite caracterizar grandes superficies del fondo, pero la señal acústica no basta por sí sola para confirmar qué comunidad ocupa cada zona.

Por eso, una vez interpretada la cartografía, el proyecto contempla campañas de verificación sobre el terreno. Se realizarán inmersiones y trabajos con medios audiovisuales en puntos seleccionados para comprobar que la interpretación de las imágenes coincide con lo que realmente existe en el fondo.

También está prevista la toma de muestras de sedimentos, que ayudará a completar la caracterización de las distintas áreas estudiadas.

La combinación de ambas técnicas permite aprovechar la capacidad del sonar para cubrir extensiones amplias y, al mismo tiempo, contrastar los resultados mediante observaciones directas.

Especial atención a arrecifes y comunidades protegidas

La cartografía seguirá como referencia la Lista Patrón de Hábitats Marinos de España y alcanzará, como mínimo, el nivel 3 de clasificación de las comunidades incluidas en el ámbito de estudio.

En los fondos rocosos asociados al Hábitat de Interés Comunitario 1170, Arrecifes, el nivel de detalle llegará hasta el nivel 4. Esta mayor precisión es especialmente relevante porque algunos de estos hábitats albergan especies y comunidades protegidas o de elevado interés ecológico.

La Junta lleva años utilizando sistemas de información geográfica para seguir los hábitats marinos del litoral. Entre las comunidades que reciben especial atención figuran las praderas de fanerógamas marinas, cuyo seguimiento ayuda a evaluar la evolución y el estado de conservación de determinados hábitats costeros.

Por qué importa saber exactamente qué hay bajo el agua

La utilidad de una cartografía de este tipo va más allá de disponer de un mapa más detallado. Una delimitación precisa permite saber si una futura obra, una instalación acuícola, una desaladora o cualquier otra infraestructura costera coincide con un hábitat sensible antes de diseñar o autorizar la actuación.

También facilita el seguimiento de espacios protegidos y permite comparar en el tiempo si determinados hábitats avanzan, retroceden o mantienen su extensión. No es lo mismo saber de forma aproximada que una comunidad está presente en una zona que disponer de sus límites para incorporarlos a un sistema de información geográfica y cruzarlos con proyectos, áreas protegidas o datos de seguimiento.

Una cartografía que deberá seguir actualizándose

El trabajo actual permitirá completar lagunas de información y elevar el nivel de detalle disponible sobre buena parte de los fondos marinos andaluces, pero no convertirá el mapa en una fotografía permanente.

La distribución de las comunidades cambia y obliga a revisar periódicamente la información, especialmente en zonas sometidas a presión o donde se detecten regresiones. La Junta mantiene precisamente la cartografía del litoral y del medio marino como una actividad de actualización continua.

El resultado será una referencia más precisa para saber qué hay en el fondo, dónde se encuentra y cómo cambia con el tiempo.

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